Niño de Aracoeli

Según la leyenda, el emperador Augusto recibió una profecía: en una visión contempló a la Virgen parada en un altar sosteniendo al Niño Jesús en sus brazos. El emperador escuchó una voz que decía: “este es el Altar del hijo de Dios”. Fue entonces cuando construyó el Ara Coeli (Altar del Cielo). Este es el sitio donde fue erigida la actual iglesia de Santa María de Aracoeli, en Roma. La imagen del Bambino de Aracoeli, fue esculpida en Jerusalén por un piadoso franciscano, sobre madera de olivo del Getsemaní, aproximadamente a fines del siglo XV. Poco tiempo después, este fraile fue destinado a Roma, llevando consigo la imagen del niño.

En 1995 el escultor italiano del Lazio, Maurizio Orsini, realizó con las mismas proporciones que el original y en un olivo romano, una réplica de la imagen del niño que el Papa Juan Pablo II regaló a la basílica San Francisco, de Salta. Fray Mateo Krupsky, que en ese momento era el guardián de Aracoeli, fue quien trajo la imagen a Salta.  

 

 

 

 

 

 

SACRISTIA (El arte habla)

Nos encontramos en la Sacristía. Aquí encontramos pinturas al óleo, entre las que podemos mencionar la de San Francisco y la de San Pedro. “San francisco Penitente”, la obra que se destaca en la sala, está realizada en pasta encolada, manteniendo su policromía original. Fue hecha en Perú en el siglo XVIII.

También apreciamos el mobiliario de estilo colonial, con fabricación en madera de cedro y nogal.

Es de importancia mencionar la mesa de mármol de Carrara ubicada en el centro de la sala. Se dice que fue traída desde España hasta el puerto de Callao en barco, y desde allí hasta el convento, a lomo de mula. Lo más apreciable de esta sala es la “Virgen La Dolorosa”, una imagen hecha en Bolivia, fabricada en madera con una aureola de plata repujada y cincelada. También se encuentra la “Virgen de la Merced”. Entre otros objetos exhibidos se pueden apreciar relicarios y sagrarios tallados en madera y dorados a la hoja.

Al final de la sacristía, hacia la izquierda, observamos un reloj de la época napoleónica y el oratorio de la Virgen de las Nieves, imagen que fue traída de España. En él también se encuentra la imagen de la Inmaculada Concepción y una pintura al óleo de las imágenes de San Francisco, Santo Domingo y de la Inmaculada Concepción.

 

 

Coro (DETRÁS DEL PREBISTERO)

El coro, realizado con madera de cedro y nogal a mediados del siglo XIX, es el lugar en el que los frailes se reunían para rezar las primeras oraciones de la mañana. Toda la amplitud de la pared corresponde al retablo mayor, de estilo neo renacentista, decorado con moldes de yeso. Las imágenes de la Inmaculada Concepción y San Buenaventura realizadas por Fray Luis Giorgi, Santa Rosa de Viterbo y San Diego de Alcalá son exhibidas en sendos nichos. Cabe resaltar que este último es el Titular de la Basílica.